¿Adicción a las compras?

¿Adicción a las compras?

Psic. Cristel Ortíz Rodríguez

Todos los días despertamos con mensajes que nos hacen “desear” ciertos productos, basta con prender la televisión, revisar nuestras redes sociales, escuchar la radio, ver canales en Internet o las aplicaciones de compras que  invaden nuestros dispositivos móviles con notificaciones promoviendo algunos productos.

El problema no es necesitar o comprar algo, el problema se presenta cuando asociamos con ese objeto, o de manera más concreta la compra de ese objeto con sentirnos felices. Es común que asociemos el “tener algo” con “sentirnos completos y felices”.

Además no consideramos que esa “felicidad que provoca el comprar y tener algo es pasajera, si tu observas las cosas que compraste hace una semana y que te emocionaron enormemente verás que el día de hoy al tenerlas de frente no causan la misma emoción o no con la misma intensidad.

Hay teóricos que afirman que la conducta consumista excesiva se ha vuelto un mecanismo de defensa, es decir que es esta conducta la que nos hace evitar las cosas que realmente nos preocupan o nos generan ansiedad, es decir le quitan foco a la vida interior, así de alguna manera nos protegemos del dolor de nuestros vacíos internos.

Otra de las cosas que los teóricos mencionan es que el consumismo ha favorecido esas conductas de exclusión, es decir, “si tengo me siento bien”, “si tengo valgo”, entonces quien no puede adquirir ciertos objetos se siente insatisfecho y con poco valor.

Por último lo más preocupante es que se ha comprobado que la conducta de “comprar de manera compulsiva” sigue el patrón de cualquier adicción, por ejemplo se detecta que el comprar solo da satisfacción momentánea, después de comprar en exceso muchas veces se siente culpa, mientras más se compra más se quiere comprar, es decir cada vez necesitas más de esta conducta para sentirte bien y al presentarse eso el límite y el control se pierde.

Hoy en día muchas personas reciben tratamiento para poder manejar sus gastos y sobre todo su necesidad de comprar con la finalidad de no sentirse sin valor o vacío.

En contraparte hay estudios que dicen que las personas obtenemos grandes dosis de satisfacción y tranquilidad del afecto de otros humanos y en la interacción social, por lo que una comida con un buen amigo, un paseo con la familia, conocer gente nueva o hacer algo para nosotros mismos pueden ser “adquisiciones” que pueden beneficiarnos más que muchas otras posesiones materiales.

La dicha está en sentirte vinculado con el mundo, sentirte parte, si te sientes así, tus finanzas estarán bien, no necesitarás comprar miles de cosas y sobre todo vivirás la felicidad verdadera, así que fortalece tus lazos y acércate a tus emociones en eso si vale la pena invertir.

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