El hambre emocional

El hambre emocional

Psic. Cristel Ortíz Rodríguez

 Me siento aburrida, siento que la rutina me invade, el trabajo es excesivo y no duermo bien, además de eso siento mucha hambre, tengo que comer a cada rato y no siento saciedad, no se me antoja nada nutritivo sino lo que tengo a mi alcance, todos dicen que últimamente como mucho pero yo no me doy cuenta, lo que si es que he subido de peso y muchas veces ni disfruto lo que como…  Esta, es la realidad de muchas personas en la actualidad.

De manera ideal las personas debemos ingerir alimentos ante la señal de nuestro cuerpo que nos indica que hay una necesidad calórica o de nutrientes, entonces sentimos una sensación de vacío en el estómago y cierta incomodidad que nos lleva a buscar alimentos.

Sin embargo hay otras razones por las que las personas comen, se ha notado que ante ciertas alteraciones emocionales el “apetito” o necesidad de comer aumenta. Las situaciones que generan esta necesidad exagerada de alimento son las situaciones que nos exponen a altos niveles de estrés, tristeza o ansiedad. En este sentido lo que comemos nos ayuda a disfrazar las emociones que nos incomodan, es a esto lo que llamamos hambre emocional.

Identificar el hambre emocional es todo un reto, ya que sentir hambre es totalmente natural y biológico, pero aquí te comparto algunos datos que te pueden ayudar a identificarla:

  1. El hambre emocional se presenta en forma de antojo.
  2. El hambre emocional es insaciable, nunca te sientes lleno.
  3. El hambre emocional busca saciarse en soledad.
  4. El hambre emocional genera culpa
  5. El hambre emocional es impulsiva, no es una comida planeada.

Si tú observas una o más de estas características estás en un buen momento para trabajar con el fondo de esta situación: tus emociones.

Acercarte a tus emociones es el secreto, el comer debe ser placentero y enriquecedor, no tienes por qué sufrir a través de la comida. Entrénate para identificar el hambre emocional pero más que eso entrénate para identificar tus emociones, genera recursos para afrontarlas y permítete tener una relación sana con lo que comes.

Recuerda, acércate a tus emociones y disfruta de una buena comida mientras fortaleces tus lazos contigo mismo y con los demás.

 

 

 

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