“El Síndrome de la Mujer Maravilla”

El síndrome de la Mujer maravilla

Psic. Cristel Ortíz

 Esa mujer es increíble… estudia, trabaja un jornada completa, es mamá, se acaba de casar y además siempre se ve hermosa.  Hoy cada vez más mujeres pueden alcanzar estos estándares, logrando un desempeño casi “perfecto” en todas las áreas de su vida.

Si bien se lee o se ve como un ideal o como una situación aspiracional, la realidad es que pocas veces nos detenemos a analizar la profundidad de las consecuencias y costos de esta postura que tiende a la perfección.

Cada día es más frecuente que acudan a consulta psicológica mujeres con vidas que parecen de ensueño, que tienen todo, pareja, hijos, estabilidad económica, una vida profesional sólida pero que sufren de fatiga crónica, dolores del cuerpo, dificultades para dormir, trastornos de la alimentación, dificultad para concentrarse, desmotivación, ansiedad, dolor de cabeza, alergias, etc…

Es justo  la presencia de estos síntomas sumados a una personalidad exigente y poco flexible la base del llamado “Síndrome de la mujer maravilla”. El deseo constante de hacer “todo perfecto” sin molestar a nadie o pedir ayuda lo único que genera es que a largo plazo se afecte la salud.

La mujeres que padecen este síndrome se han puesto como objetivo saber fusionar a la perfección todos los roles en los que puede desempeñarse una mujer, así como pretende ser la mejor madre, también pretende ser la mejor hermana, hija, esposa, profesional y estudiante. Sin embargo,  es tal el nivel de compromiso que adquiere que pierden de vista el costo físico y emocional de este compromiso.

Algunos teóricos sostienen que este Síndrome tiene como origen una personalidad exigente y obsesiva combinada con ambientes familiares faltos de aprobación, aunque por otro lado otros mencionan que es la misma sociedad la que impone estas demandas a las mujeres en la actualidad y que hoy las mujeres en esta búsqueda de identidad estamos abarcando más de lo que debemos o podemos, al mismo tiempo que herimos nuestra estabilidad emocional o física.

Yo creo que es una combinación de ambas cosas, presiones sociales y presiones personales que se convierten en necesidades de perfección que son muy costosas. Yo te invitaría a reflexionar si tú eres una de estas mujeres que no descansa y no para en todo el día porque quiere “hacer todo bien”. Si reconoces que tus responsabilidades te están rebasando, haz un alto y considera que la perfección no existe y por ello siempre habrá cabida para la insatisfacción y sobre todo que la búsqueda de la misma es muy cara para tu salud y que estando enferma poco podrás disfrutar de los esfuerzos que haces.

Recuerda que lo más importante es acercarte a tus emociones y fortalecer tus lazos, ya con eso tienes bastante trabajo, dale cabida al error y a la imperfección estas son nuestras fuentes de aprendizaje.

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