La obesidad: un reclamo de la mente que se manifiesta en el cuerpo

La obesidad: un reclamo de la mente que se manifiesta en el cuerpo

Psic. Cristel Ortíz

La obesidad se ha convertido en un problema de salud muy serio en nuestro país, nuestros niños incluso no son ajenos a esta situación.

Más allá de cómo nos podamos ver, la obesidad está asociada a las enfermedades que más muertes causan en nuestro país, tales como los padecimientos cardiacos, padecimientos de los huesos, diabetes y algunos tipos de cáncer.

Es en respuesta a esta problemática de salud que la psicología no se ha quedado cruzada de brazos, el día de hoy muchos psicólogos se dedican a estudiar el origen psicológico de la obesidad y en función a eso han generado esquemas de tratamiento que empiezan a mostrar resultados positivos.

De manera general los tratamientos psicológicos contra la obesidad se centran en que la persona identifique sus emociones y como las relaciona con la comida, las personas que comen en exceso muchas veces muestran niveles muy altos de ansiedad o pueden cumplir con criterios para el diagnostico de depresión.

Otro aspecto a considerar es el nivel de estrés que maneja la persona, las personas cuando tenemos altos niveles de estrés podemos recurrir a fugas para sentir un poco de relajación y una de esas fugas puede ser el acto de comer, pero es un comer por comer no el comer con la consciencia de si lo que se ingiere es o no nutritivo.

Hay estudios que incluso sostienen que las personas podemos ser adictas a comer y el tratamiento se lleva de manera similar a como se manejaría algún otro tipo de adicción.

No podemos dejar de lado que hay personas que tienen un problema de obesidad porque tienen padecimientos que la generan, como por ejemplo las personas que padecen hipotiroidismo o algún otro síndrome metabólico, sin embargo, aun así, se ha comprobado que si las emociones están en su lugar se muestra una mejoría en la calidad de vida.

Recuerda que tu cuerpo habla lo que la mente muchas veces no dice, cuida tu cuerpo sin dejar de lado la mente con sus divinas acompañantes, las emociones, acércate a ellas y sigue cuidando ese bello caparazón que es tu cuerpo.

 

 

 

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