“No seas víctima de la preocupación inútil”

No seas víctima de la preocupación inútil” 

Psic. Cristel Ortíz

Todos los días recibo en consulta gente que ha hecho de la preocupación su rutina, si bien es un hecho que nuestra época y la forma de vida que tenemos está llena de incertidumbre e inestabilidad no por eso debemos condenarnos a estar siempre en tensión.

No es cómodo y mucho menos sano estar esperando constantemente la catástrofe o lo peor de la vida, esta postura puede salir muy cara a las personas que viven así y a las que están a su alrededor.

Incluso tengo que decirte que si tú eres de esas personas que hacen de la preocupación su mejor acompañante que estas desperdiciando mucho tiempo, pues se ha comprobado que los acontecimientos catastróficos que estas esperando tienen una probabilidad más baja de ocurrir que la que tú le atribuyes, pero al insistir en ellos muchas veces haces que estos acontecimientos se vuelvan “decretos”. Es decir, que si yo pienso constantemente que perderé mi trabajo es más probable que esto ocurra, pues inconscientemente me programo para que así sea.

El secreto no está en negar la realidad o evitar tener miedo frente a ciertas circunstancias, el secreto está en la concepción que tenemos de estos hechos y como respondemos a ese miedo. Si tú enfrentas una tarea con ansiedad o miedo es más probable que falles en la tarea, así de simple, si disminuyes tu nivel de preocupación hay mayor probabilidad de que las cosas que esperas no pasen.

Hay personas que han decidido sufrir todos los días a través de infinitas preocupaciones, esto le pasa a personas con altos niveles de inseguridad, baja autoestima, dependencia emocional o tendencia a evitar nuevas experiencias.

Si tú detectas algunos de estos aspectos en ti u otro familiar pide ayuda, no tienes por qué avergonzarte y mucho menos condenarte a una preocupación que no es productiva.

Recibir algún tipo de apoyo terapéutico te ayudará a aprender a centrarte en el hoy, a evaluar los riesgos de cada situación de manera real y en proporción justa y a distraerte en cosas que sean significativas, solo es cuestión de modificar algunos hábitos mentales y ¡listo!

Recuerda vivir tu vida acercándote a tus emociones, aun cuando estas estén mal enfocadas o estén en un tono que no sea funcional para ti.

Deja de preocuparte y ocúpate.

 

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